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Antiguo colegio de san ildefonso

Día del Reloj 2016 – Antiguo Colegio de San Ildefonso, México

A la vuelta de la esquina y bajando la calle de la Secretaría de Educación Pública se encuentra otro edificio fundamental para la historia tanto de la educación como del arte en México. El Colegio Jesuita de San Ildefonso se fundó en 1583 al combinar otros tres colegios o escuelas católicas.

Durante las primeras décadas del siglo XVIII el edificio fue renovado, dando como resultado el edificio que hoy se mantiene como uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura barroca española en la Ciudad de México.

Tras la expulsión de los jesuitas por decreto del rey Carlos III en 1767, el edificio fue “reutilizado”, como diríamos los modernos, como sede de un batallón del Regimiento de Flandes, colegio administrado por el gobierno colonial, sede temporal de la Escuela de Jurisprudencia y de algunos departamentos de la Facultad de Medicina.

En 1847, al final de la guerra mexicano-americana, el edificio sirvió de cuartel general para el ejército estadounidense ocupante y, de 1863 a 1867, cumplió el mismo propósito para las tropas francesas durante la Intervención Francesa.

Colegio de San Ildefonso “Promoción Junior-Senior 2009

El Colegio de San Ildefonso, actualmente es un museo y centro cultural en la Ciudad de México, considerado como la cuna del movimiento del muralismo mexicano.[1][2] San Ildefonso comenzó como un prestigioso internado jesuita, y después de la Guerra de Reforma volvió a ganar prestigio educativo como Escuela Nacional Preparatoria. Este colegio y el edificio cerraron por completo en 1978, para reabrirse como museo y centro cultural en 1992. El museo cuenta con exposiciones permanentes y temporales de arte y arqueología, además de los numerosos murales pintados en sus paredes por José Clemente Orozco, Fernando Leal, Diego Rivera y otros[3][4] El complejo está ubicado entre las calles de San Ildefonso y Justo Sierra, en el centro histórico de la Ciudad de México[1].

El colegio fue fundado en 1588 y está compuesto por seis secciones, que son cinco barrocas coloniales: el Colegio Grande, el Colegio Chico, la capilla, El Generalito y el patio de los Pasantes, todos terminados en 1749;[5][1] y una neobarroca moderna: el Anfiteatro Bolívar terminado en 1911.[4]

Colegio de San Ildefonso cuna del muralismo mexicanoparte

A Ciudad de México no le faltan museos -de hecho, sólo es superada por París en cuanto a número total de instituciones culturales abiertas al público- y muchos de ellos son gratuitos. A los amantes del arte les puede resultar difícil acotar los museos a los que dar prioridad durante sus visitas, pero San Ildefonso debería estar en la lista. Este antiguo colegio de los jesuitas, construido en el siglo XVIII, está considerado uno de los mejores ejemplos de arquitectura barroca de la capital, y su exterior e interior ofrecen multitud de oportunidades fotográficas para el visitante con cámara. En su interior se exponen obras que reflejan dos objetivos principales: destacar el patrimonio artístico de México mostrando las diversas formas y estilos de las artesanías mexicanas, así como exponer obras prestadas por museos internacionales que no se han expuesto en el país.

Parte I – Colegio de San Ildefonso

Situado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, el Antiguo Colegio de San Ildefonso es un museo de arte y cultura ubicado en un antiguo instituto educativo establecido por la Compañía de Jesús. El museo alberga tanto exposiciones permanentes de famosos artistas mexicanos como exposiciones temporales de artistas contemporáneos.

La construcción del edificio que alberga el Colegio comenzó en 1712 y se terminó en 1740. El diseño incorpora estilos arquitectónicos coloniales españoles e indígenas. El edificio fue utilizado por los jesuitas como colegio y como escuela y se convirtió en el Colegio Nacional de México en 1867. En 1902 se añadió a la estructura existente un anfiteatro dedicado a Simón Bolívar.

El Antiguo Colegio de San Ildefonso fue utilizado para diferentes propósitos después de la expulsión de los jesuitas de Nueva España. Se convirtió en cuartel militar para los ejércitos mexicanos e invasores, fue escuela de jurisprudencia y también sede de la escuela de medicina. La Escuela Nacional Preparatoria se trasladó de nuevo al edificio y permaneció allí hasta 1992, cuando se remodeló para convertirse en el singular museo que es hoy.